El Por qué y el para qué en el proceso de coaching

El Por qué y el para qué en el proceso de coaching

Ya se ha comentado que el coaching es un proceso en el que una persona, tras presentar un objetivo, es acompañado mediante preguntas por un coach para ayudarle a la consecución de este.

Estas preguntas han de ser abiertas, es decir, que no impliquen una respuesta directa, o que no se limiten a un sí o un no. Con ello se favorece la profundización en el objetivo y clarifica los pasos a dar ofreciendo un amplio abanico de posibilidades.

    ¿Por qué o para qué?

    En ocasiones, la vida trae un acontecimiento indeseado, ya sea una enfermedad, un problema laboral o la pérdida de alguien amado.

    Muchas personas se quedan atascadas en el porqué de ese hecho, no pudiendo llegar a hacer una transición al para qué le ha ocurrido esto. Eso les lleva a no asumir esa pérdida y, por tanto, les deja atascados sin poder extraer el profundo aprendizaje que ese acontecimiento les ha traído a su vida.

    Al marcar un objetivo en una sesión de coaching, el coach debe indagar en el “para qué” quiere llevar a cabo ese cambio, para qué quiere lograr ese objetivo.

    En palabras del Dr David Hawking del libro “Dejar Ir“,   se puede leer lo siguiente:

    Hay una manera simple de volverse consciente de la meta emocional subyacente detrás de cualquier actividad utilizando la pregunta: “¿Para qué?”

    Con cada respuesta, “¿Para qué?” se pregunta una y otra vez hasta que el sentimiento básico es descubierto.

    Es decir, que el para qué, pone de manifiesto aquella emoción, que está siendo el motor del movimiento y así aparece, finalmente la razón última que le conecta con su Yo más esencial.

    Esa manera de preguntar lleva a la persona acompañada, coachee, a encontrarse con su esencia y hacia lo que quiere enfocarse y clarificado esto aparecen con mayor facilidad los pasos a dar.

    Las preguntas que introducen el “por qué” se enfocan hacia el pasado y no suelen resultar iluminadoras. Dicho de una manera más gráfica

    El “por qué ” solo suele traer porquerías.

    El por qué suele llevar a un trabajo mental en el que se tratan de justificar hecho y no abre las nuevas posibilidades que se ofrecen.

    ¿Y el coach? ¿Por qué o para qué?

    El coach ha de tener la conciencia en su trabajo, que se trata de acompañar a la persona en su para. Ella es el que marca el objetivo y sus “paras“.

    Y, por tanto, ha de acompañar haciendo un trabajo de desapegarse de los resultados que obtenga el cachee, más allá de que se comprometa 100% a acompañarle en el proceso.

    Sin embargo, sí resulta muy importante que el coach conozca en profundidad y en conciencia el “por qué” está haciendo ese trabajo, porque será la manera de conectar con su ser esencial y su verdadera fuente que hará que ofrezca lo mejor de sí para acompañar este proceso.

    Espejos

    El coaching es un proceso cuya mejor metáfora es la del espejo.

    Al mirarse en un espejo, este refleja una imagen que permite que la persona que se observa pueda contemplarse. Es decir, el espejo devuelve la imagen pero no se queda con nada.

    Las preguntas también se reflejan

    En el caso las preguntas también se presentan en forma especular.

    Así, si para el coachee la pregunta clave es “para qué” y no posee tanta importancia el “por qué“. En el coach su pregunta clave comenzaran, preferiblemente por el por qué y no tanto  por el para qué.

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