Inteligencia emocional

Inteligencia emocional

Dentro de los diferentes tipos de inteligencias descritas por Howard Gardner aparece con especial fuerza la idea de la inteligencia emocional.

Esta se puso de moda después de la publicación del bestseller de Daniel Goleman .

En este libro este psicólogo presenta una ampliación de la idea de la inteligencia mucho mas allá del concepto que se manejaba hasta ese momento que se refería exclusivamente a las capacidades propias del rendimiento académico y que era cuantificada mediante los tests de Cociente Intelectual (CI).

Goleman se dio cuenta de que las personas con un elevado CI no eran las que años más tarde lograban alcanzar un mayor éxito profesional, y, por supuesto, solían tener unas cuotas inferiores de realización personal y felicidad. Además se dio cuenta que sin una adecuada participación de las emociones cuesta mucho tomar decisiones

Así Goleman definió la Inteligencia Emocional como la

Capacidad para reconocer y manejar nuestros propios sentimientos, motivarnos y monitorear nuestras relaciones.

Él habla en el libro mencionado arriba que para lograr esta capacidad se pueden desarrollar las siguientes habilidades:

  1. Conciencia de uno mismo, de las propias emociones y de su expresión.
  2. Autorregulación.
  3. Control de impulsos.  
  4. Control de la ansiedad.  
  5. Diferir las gratificaciones.
  6. Regulación de estados de ánimo.
  7. Motivación.
  8. Optimismo ante las frustraciones.
  9. Empatía.
  10. Confianza en los demás.
  11. Artes sociales.

Además de enumerar  y describir estas habilidades, es muy importante el concepto de que estas pueden desarrollarse y trabajarse. Esto abre un punto de vista novedoso de que las personas pueden favorecer su crecimiento y desarrollo personal y no están condicionadas por los dones o talentos que traían  desde el nacimiento.

El desarrollo de la Inteligencia Emocional mediante la adquisición e incremento de las capacidades antes descritas permite mejorar la interacción con el mundo y repercute en la vida cotidiana, enriqueciendo las relaciones personales, logrando mayores cuotas profesionales y, en definitiva, logrando mayor plenitus, consciencia y felicidad.

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