Ser proactivo

Ser proactivo

Tras leer el artículo de emocionalmente proactivos solo queda poder desarrollar las caves para ser proactivo.

La persona proactiva es aquella que no se rinde ante las circunstancias y el mejor ejemplo de eso es Viktor Frankl.

¿Cómo ser emocionalmente proactivo?

Escuchar a la cabeza, al corazón y al cuerpo

Cabeza

Se suele prestar mucha atención a lo que dice la cabeza, pero se suele atender bastante menos a los otros dos elementos.

Al observar los pensamientos se debe tratar de abandonar los prejuicios y los patrones racionales anteriores.

Ante las creencias que uno posee, conviene ponerlas en cuestión y ver si es posible sustituirlas por otras más potenciadoras.

Corazón

Para escuchar al corazón conviene desarrollar la autopercepción. Este aspecto se desarrolla algo más en el siguiente punto de conocerse a si mismo e identificar las emociones propias.

Cuerpo

El cuerpo es el gran olvidado y, sin embargo posee una valiosísima información, en ocasiones, incluso en primicia.

Ante determinadas decisiones y acciones futuras puede ser muy útil cerrar los ojos y observar en qué lugar físico se siente el hecho de estar en una opción y en que sitio del cuerpo se percibe la otra posibilidad.

Los nervios en el estómago, la mandíbula apretada, los ojos húmedos, la pesadez en brazos y piernas son signos que todo el mundo conoce pero que pocas veces son tenidos en cuenta.

Conocerse a uno mismo e identificar las emociones propias

Esto tiene que ver con una de las inteligencias que definió Howard Gardner.

Esto consiste en ser capaz de identificar las emociones propias y ponerlas un nombre. Conviene ser lo más preciso posible diferenciando la tristeza de la melancolía o de la decepción.

Tratar de generar una actitud positiva

Ganar en autoconfianza

Cuando uno cree en uno mismo y en sus capacidades para lograr el resultado deseado siempre es más fácil alcanzar los objetivos que uno se había fijado. Para ello es muy conveniente saber lo que se quiere y conocer lo que uno no se debe permitir.

Contarse a uno mismo los acontecimientos en positivo

La vida es más lo que me cuento, que lo que sucede. Así si en lugar de decir que “he perdido el trabajo” se lo cuenta uno como “tengo la oportunidad de reorientar mi vida profesional”. Obviamente y, no es la intención ser frívolo, esto no resulta sencillo, pero tomando conciencia de ello y perseverando se puede lograr.

Aumentar la flexibilidad

Solo el junco flexible aguanta el huracán sin partirse.

Esta flexibilidad viene dada por la capacidad que tenga cada uno para adaptarse a las diferentes situaciones.

Con este mismo tema del viento hay un refrán holandés que dice:

Cuando el viento arrecia, unos se refugian y otros aprovechan para construir molinos.

Es decir tener la capacidad de ver la oportunidad, donde otros solo ven problemas.

Poner un límite a las personas negativas

Otro aspecto importante es tratar de alejarse o, al menos, poner límites a aquellas personas que arrastran una energía negativa. Existen compañeros de camino que solo ven las cuestas arriba y que se perpetúan en sus quejas. En ocasiones, esta actitud puede arrastrarle a uno, algo que debe ser tenido en cuenta para mantener la actitud positiva.

También conviene limitar las críticas que se hacen a los demás y alejarse de los círculos donde se acostumbra a reprochar y murmurar de las personas cercanas.

Alejándose de este tipo de personas se puede limitar la posibilidad de que arruinen los proyectos con los augurios negativos de los que se suelen acompañar.

Tatar de hacer cosas que a uno le gustan

Pocas cosas hay que ayuden a sentirse mejor que descargar adrenalina, ya sea haciendo ejercicio, bailando o en la naturaleza. También puede ser muy gratificante acudir a cualquier actividad artística.

Agradecer

La manera más rápida de alcanzar lo que uno ansía es agradecer lo que ya se tiene. El agradecimiento es una de las actitudes más propiamente humanas que existen. Para llevarlo a cabo se requiere tener la capacidad de poder ver lo positivo siempre. Algo que resulta un buen entrenamiento.

Guardarse momentos de calma para uno mismo

Santa Teresa decía que “En tiempo de tribulaciones no conviene hacer mudanzas” Por tanto, los momentos de zozobra no resultan los más convenientes para la actividad y la decisión. Esa es la razón que hace que la meditación, el yoga, el mindfulness o el Tai-Chi y el Chi-Kung sean de gran ayuda para cualquiera que quiera ser proactivo.

Y, por supuesto, actuar

La intención sin acción es ilusión.

No se puede ser proactivo sin ser activo. A veces la primera vez que se hace algo no da los frutos deseados, por lo que se requiere perseverancia.

Además la actuación es la hija de la creatividad. Ser imaginativos y tratar de generar algo nuevo suele ser un buen punto de apoyo para comenzar, como bien pone de manifiesto la Teoría U.

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