Principio de Pertenencia sistémico

Principio de Pertenencia sistémico

Cubrir el Principio de pertenencia sistémico es una necesidad fundamental para cualquier persona.

Este indica que para que un sistema se encuentre en armonía, todo miembro debe poseer el derecho a pertenecer y a ser reconocido como parte de él. Sin que este derecho prevalezca sobre el de los otros. Si alguien o algo queda excluido, esto se manifestará como una parte propia no aceptada.

La pertenencia en el ser humano como necesidad

Los animales necesitan formar parte de una manada o ser cuidados por una madre para poder sobrevivir. Análogamente el ser humano también requiere de una vinculación para poder desarrollarse. En otros tiempos si una persona no estaba integrada en una tribu o un clan peligraba su supervivencia.

Actualmente se requiere el mismo grado de pertenencia en las primeras fases de la vida. Algo que se satisface con la crianza de la madre.

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A lo largo de una biografía la pertenencia va cubriendo diferentes necesidades. Se puede así observar un ascenso a través de los diferentes peldaños de la pirámide de Maslow que se encuentra sobre estas líneas.

Así en la primera infancia se sitúa en los escalones inferiores relacionándose con la supervivencia ya que cubre alimento y cobijo.

Posteriormente pasa a satisfacer la necesidad de seguridad física. Más tarde se encuentra detrás de la búsqueda de la amistad, el afecto e, incluso de la intimidad sexual. Finaliza siendo la razón que va a apoyar el reconocimiento.

Esta necesidad no resulta unilateral, ya que el individuo no solo demanda algo para si mismo. Otro de sus requerimientos para poder desarrollarse en plenitud es tener la posibilidad para poder contribuir y encontrar un espacio donde poder llevarlo a cabo. Eso satisfaría su necesidad de cubrir el Principio de pertenencia sistémico.

Consecuencias de no cumplir el Principio de pertenencia sistémico?

Las consecuencias de sentir no pertenecer a algún grupo o colectivo del que quiere formar parte, son amplias y pueden ser de diferentes grados.

Casos extremos de niños que, por su lugar, o sus circunstancias de nacimiento, no han podido desarrollar de manera satisfactoria esta necesidad han demostrado que si la exclusión de la pertenencia aparece en los primeros meses o años de vida pueden desarrollarse patologías que habrán de ser tratadas por un psicólogo o un psiquiatra.

Pero más allá de esos ejemplos más extremos se puede decir que toda persona tiene más o menos experiencias, según haya sido su personalidad y biografía de haberse sentido excluido en algún momento de algún grupo.

Si no se encuentra el sitio que uno considera que ha de tener, resulta difícil aportar, crecer, sentirse bien y, sobre todo, ser feliz.

Muchos problemas familiares, de bajos rendimientos en el trabajo, de comportamientos violentos o agresivos, etc. se deben a no sentir la pertenencia.

Qué pasa cuando sí se cumple el Principio de pertenencia sistémico?

Cuando todos los miembros del sistema se sienten reconocidos se ve que la energía fluye y mejoran las relaciones. Así en esa vitalidad renovada aparecen posibilidades para colaborar, algo que se nota en el mundo de las empresas,

Excluir, la mejor manera de perpetuar

Ya decía el psicólogo y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, que “a lo que te resistes, persiste”. Es decir, que una de las mejores maneras de perpetuar a una persona o a un hecho es tratar de borrarlo. El sistema reaccionará a los intentos de eliminar alguno de sus miembros, ya que su tendencia es a perpetuarse y, siempre, de manera completa.

Otros enlaces que permiten profundizar en el principio de pertenencia:

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