El principio de orden sistémico en las organizaciones ligado al tiempo

El principio de orden sistémico en las organizaciones ligado al tiempo

El principio de orden sistémico en las organizaciones ligado al tiempo debe ser aceptado por todos los subsistemas y personas.

Esta clasificación está basada en el libro Alas para un cambio de Jan Jacob Stam

Principio de Orden en las organizaciones

En las organizaciones debe quedar clara la estructura en sus diferentes puestos y departamentos con el fin de conseguir una armonía que permita alcanzar las metas que se hayan propuesto.

Al llegar a cualquier sitio siempre se debe honrar aquello que hay.

El desorden de las personas que conforman una empresa, hace que los trabajadores disminuyan su rendimiento. La persona está tratando de situarse y la energía que dedica a colocarse, se la resta su trabajo real.

Ordenes ligados al tiempo cronológico

El principio de orden sistémico en las organizaciones ligado al tiempo puede aparecer bajo diferentes clasificaciones:

Orden de la antigüedad en la organización o empresa

Aquellas personas que llevan mucho tiempo en la organización merecen un respeto porque en esa larga trayectoria han aprendido mediante las experiencias, las buenas y las malas. Puede que también sean personas más reacias al cambio y en ocasiones, la falta de experiencia en otras organizaciones les lleva a asimilar la frase de “esto se hace así“, con la de “esto, hasta ahora, se ha hecho así.”

Si alguien se incorpora más adelante en el curso de la empresa deberá tratar de reconocer todo lo que las personas han hecho anteriormente, de hecho si no fuese por su empeño es probable que no se lograra el puesto de trabajo que va desempeñar.

Orden de antigüedad en el departamento o en el equipo

Este es uno de los órdenes que más se vulnera en las empresas.

Si se ficha un nuevo director para un equipo, ya venga de otra empresa o de otro departamento y este no reconoce a aquellos que llevan más tiempo en ese departamento pueden aparecer conflictos. Para abordarlos deberá reconocer a aquellos que llevan más tiempo en la organización. Con ello el amor propio de los trabajadores se verá resarcido. Además el nuevo director ganará en autoridad apreciada. Esta se gana y, por tanto, no tendrá necesidad de imponerse.

Orden de experiencia profesional

Evidentemente el transcurso de los años pueden llevar a profundizar en conocimientos a cualquier profesional. Aunque no se deben olvidar los versos de Leon Felipe:

No sabiendo los oficios los haremos con respeto. 
Para enterrar a los muertos 
como debemos 
cualquiera sirve, cualquiera… menos un sepulturero

El tener experiencia, pero pensar que cada día se puede aprender algo nuevo, es la mejor actitud del coach sistémico.

Al mismo tiempo el reconocer la experiencia a aquellos que disponen de ella es un buen comienzo para una buena colaboración persona.

Orden marcada por la edad

Pocas empresas se libran de las batallas entre las canas y la gomina.

A veces llega un nuevo director o directora a su puesto de trabajo y ve que existen personas con bastantes más años que él o ella bajo su cadena de mando y comienza a pensar como puede dar órdenes a empleados de mayor edad. Cuando tenga que tomar una decisión sería conveniente que les muestre el respeto que sus años le merecen. Demostrando que en esa empresa o departamento no se aparca a las personas con los años.

Esto hace que el jefe pueda valerse de la sensatez y calma que sus empleados hayan podido ganar a lo largo del camino. Más sabe el diablo por viejo que por diablo;Además los miembros de la empresa podrán ver que no se les “aparcará” cuando estén a punto de su jubilación.

El creador o fundador de un negocio

En la figura del creador y del fundador de un negocio se aúnan el ser el primero en la organización y en el equipo y con cierta frecuencia el de mayor experiencia profesional y edad.

Es la persona que ha tenido un impulso creador, por lo que suele gozar de poseer fuerza y empuje.

Un ejemplo de este tipo de historias comienza con un visionario que desarrolla un trabajo y ve una oportunidad que el mercado le brinda abriéndose a ella, Así pasa de un agricultor a un exportador de vinos o de un modesto cocinero a un dueño de varios restaurantes.

El problema surge cuando el talento y la astucia no son suficientes y necesita contratar a personas con una superior formación. Estas tienen más estudios, pero menores conocimientos y, desde luego, cuentan con menos compromiso con el proyecto empresarial.

Para que la empresa funcione se requiere que el fundador vaya abriéndose a la confianza de las personas que se han ido incorporando. Al mismo tiempo, los incorporados deben reconocer la valía del pionero y su empuje. Sin el riesgo asumido en su momento y las dificultades de los primeros momentos ya atravesadas, no podrían trabajar ahora mismo en esa empresa.

Con ello se cumpliría los tres principios sistémicos de:

Pertenencia, todos se pueden sentir parte de ese proyecto.

Orden, el fundador tiene un lugar de privilegio.

Equilibrio entre el dar y el tomar, el creador les regala toda su confianza y ellos aportan sus mejores conocimientos y profesionalidad.

Otros órdenes

Otros principios de orden pueden ser el de la función:

O el de la sabiduría

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